El consumo de drogas y las adicciones representan un desafío de salud pública global. Sin embargo, existe un vacío significativo en los datos estadísticos cuando se trata de la población con discapacidad, un colectivo que a menudo queda fuera de las encuestas tradicionales. Hemos utilizado los datos de la Base de Datos Clínicas de Atención Primaria (BDCAP) de 2023 para realizar una aproximación a esta problemática. A nivel general, el estudio revela que las personas con las discapacidades analizadas presentan una prevalencia de consumo patológico superior a la de la población general, con la única excepción de la discapacidad intelectual en términos agregados. Por tipo de discapacidad tenemos:

• Discapacidad Social (Habilidades sociales inadecuadas): Es el grupo con el mayor riesgo en el consumo agregado. Destaca especialmente en el abuso crónico de alcohol, donde el riesgo es cuatro veces superior al de la población general. Paradójicamente, presentan la frecuencia más baja en el abuso agudo de alcohol, posiblemente por la falta de interacción social asociada a este tipo de consumo.

• Discapacidad Intelectual: Presenta una “paradoja estadística”. Aunque su riesgo agregado es menor (principalmente por un menor consumo de tabaco), ocupa la primera posición en el abuso agudo de alcohol y de drogas ilícitas. Se hipotetiza que las altas tasas de abuso de fármacos en este grupo podrían estar vinculadas a la prescripción de psicofármacos que generan dependencia.

• Discapacidad Auditiva (Sordera): Presenta el segundo riesgo más alto en consumo agregado, destacando significativamente en el abuso agudo de alcohol y tabaco.

• Discapacidad Visual (Ceguera): Muestra un riesgo ligeramente superior a la población general. Su perfil de consumo de drogas ilícitas es similar al del resto de la población, lo que podría explicarse por la distribución de edad en este colectivo.

El trabajo completo ha sido publicado en la revista Psiara del Col·legi Oficial de Psicologia de Catalunya. Ver artículo.